Praga, capital del reino.

Siempre se habla de ella, de sus infinitas bondades, colores, arquitectura y romanticismo. Pero es difícil imaginar realmente lo que es la ciudad, hasta que estás ahí; parada entre el gentío, frente a la iglesia de Nuestra Señora del Týn o viendo el río Moldava pasar con toda calma.

Ciudad de mil historias, Praga fue la capital del Reino de Bohemia durante la edad media. Ya en el siglo XX, se transforma en la capital de Checoeslovaquia hasta 1993, cuando el país se divide de forma pacífica y lleva a la ciudad a ser lo que es hoy: el corazón de República Checa. Praga, siempre protagonista, es una de las ciudades más visitadas en Europa y con muchísima razón.

Llegar a la ciudad fue extraño. El vuelo arribó tarde por la noche y sentimos una mezcla sensaciones; asombro por hermosas calles que veíamos desde la ventana y un sentimiento de inseguridad que crecía. Un país extraño, una lengua ilegible y gente apática, más fría de lo que estamos acostumbrados.

Al amanecer nos dimos cuenta de lo que nos rodeaba ¡estábamos en la edad media! Caminar hacia la Ciudad Vieja fue un paseo inolvidable y como siempre pasa; la mejor forma de disfrutar una ciudad, es a paso lento. Aquí los clásicos de Praga:

  • Visitar la Iglesia de Nuestra señora de Týn.

Como protegida entre las construcciones que rodean la plaza de la Ciudad Vieja, la Iglesia comenzó a construirse en el siglo XIV y fue terminada durante el siglo XVI. Es una locura desde cualquier perspectiva. Lo más notable de ella, son sus torres gemelas que se alzan al cielo en el más puro estilo Gótico. Para mi, la magia está en que no son idénticas, aunque sí muy parecidas. Busque las 7 diferencias.

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Vista desde la Torre a la Iglesia 
  • Paseo en bote por el río Moldava

Es el río más largo de toda República Checa y cruza el corazón de Praga, dividiendo la ciudad Vieja de la Ciudad Pequeña. Puedes disfrutar la vista desde él y pasar por debajo del mítico Puente Carlos. Pero que su calma  apariencia no te engañe, fue protagonista de una de las inundaciones más grandes de la historia del país en el año 2002.

  • El Reloj Astronómico en el Ayuntamiento Viejo.

Imposible no ir a Praga sin observar por largos minutos el reloj astronómico más antiguo en toda Europa. Data de 1410. Cada vez que se cumple una hora en punto, salen diversas figuras, algunas representando a los 12 apóstoles y otros personajes, donde el más famosos es un esqueleto que nos recuerda la presencia ineludible de la muerte.

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Le Reloj en el Ayuntamiento Viejo
  • Visitar la Catedral de San Vito en el Castillo de Praga.

La Catedral es hermosa, y la vista desde el castillo a la ciudad ¡es aún mejor! El complejo de construcciones es suntuoso y de lo más clásico y recordado en la ciudad. Fue la residencia de los reyes de Bohemia y ha sobrevivido a innumerables invasiones e incendios, para entregarnos hoy un verdadero espectáculo de belleza e historia.

  • ¡Comer comida típica en una taberna checa! (y pide un pivo de cerveza)

Esto si que no puedes dejar de hacerlo, lo demás, te lo perdono. Busca la taberna que te parezca más clásica, pregunta a los guías que conozcas (no te recomiendo preguntar a los lugareños, a menos que hables checo) y disfruta de las mejores carnes asadas de tu vida. Pide un pivo de cerveza, no te asustes,  es tamaño mutante ¡y disfruta!

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¿Una cervecita?
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